En pocos días, antes del inicio del curso, dos chicos aparecen muertos, asesinados con una espada. Ambos tienen en común que eran los amantes de una chica, Adela, recién llegada al Campus, protegida de su inquietante compañera de habitación, Laura.
Así, para explicar estos hechos, de un lado tenemos como explicación una leyenda de un fantasma que rebana cuerpos de chicos con una espada, y de otro, una explicación más terrenal, que es la que la policía logicamente maneja en la figura del agente Augustus C. Warden -, de que un asesino está matando chicos universitarios y que como mucho, por darle algo de cancha a la famosa leyenda, puede aprovecharse o inspirarse en ella para perpetrarlos.